Un videojuego difícil de clasificar que profundiza en la conexión entre los seres humanos.

"En el mundo que nos rodea, todos estamos conectados a internet. Sin embargo, esa conexión se ha convertido en un campo de batalla donde nos peleamos unos con otros. Con Death Stranding quiero que la gente reconsidere la conexión entre las personas y que se diviertan al mismo tiempo. El jugador debe conectar una sociedad fracturada. El drama está en restablecer esa conexión. Tanto el tema principal del juego, su diseño y la narración giran entorno al concepto de la conexión.", afirma Kojima.

La vida de Sam está en manos del bebé que le acompaña, Baby Bridge, con el que, según su creador, se establece un vínculo especial, "Sam viaja en solitario. Al principio ve a BB como una parte más de su equipamiento, una carga más. La relación de ambos va evolucionando y se hace más profunda. Sam no puede ver a los fantasmas, pero BB puede detectarlos. Es capaz de detectar y sentir el más allá. Es un dúo que funciona como un solo personaje y el jugador forma parte de este viaje hasta el desenlace final".

La idea de Kojima es que "El jugador piense por qué otra persona ha puesto una escalera o un puente en un lugar determinado. Quiero que reflexionemos sobre los sentimientos de cada jugador, que nos pongamos en su lugar y se establezca una conexión entro todos los que juegan. Esa es la clave del sistema de juego que hemos creado".

La fusión online de los caminos creados por cada jugador, expande la experiencia de juego de Death Stranding hasta límites que aún se desconocen.

Una propuesta arriesgada, no apta para todos los públicos, que se aleja de los cánones de lo comercial.

Death Stranding explora nuevas fronteras narrativas que aportan mayor profundidad artística al videojuego.